Era fácil, estaba en su casa, sola. Parado detrás de ella sólo bastaba tomar su cabeza con mis manos y girarla hasta zafarla.
Pero se dio vuelta y me dijo "perdóname por lo que te hice, por favor". Me hice el tonto, como si no supiera de que hablaba, pero sabía perfectamente a que se refería. Me pidió perdón nuevamente y me abrazó.
Me bloqueé.
¿Acaso esto significaba que tenía que abortar mis planes?
Simulé ver la hora y una llamada urgente en mi celular.
Tenía que salir de ahí, limpiar mi mente.
Hoy no la mataré, mañana quizás.
Ella V
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