Flan

| 3.17.2009

Salió de la nada y me puso el cuchillo en la espalda. “Pasa las lucas” me dijo. Creo que ya perdí la cuenta de cuántas veces me han intentado asaltar. Se notaba drogado y angustiado el tipo. Mientras sacaba mi billetera de la chaqueta noté que se empezó a desesperar. Siempre les pasa lo mismo, ven que el dinero se les acerca y se atontan. La droga les nubla el cerebro.
Cuando ya estaba por pasarle la billetera, y aprovechando que estaba distraído, le quité el cuchillo y se lo clavé por debajo del mentón. Era uno tamaño carnicero. La punta llegó al cerebro, cuando cayó al suelo, parte de su cerebro le salió por la boca, por el orificio que le quedó en el paladar. Era algo parecido a flan con salsa de frambuesa. Me acordé del comercial de la gordita vestida de sirvienta que corría para servir el flan a la familia.
Así de rápido llegan, así de rápido se van.